¿Cómo estás contando tu historia?
Hay una especie de candidato que aparece con frecuencia en nuestra bandeja de entrada. Cuando abres su CV o su LinkedIn, hay algo que no cuadra. Pero el sexto sentido del reclutador se activa (por una empresa conocida, un título que suena bien, un par de años en el lugar correcto). Algo que hace que igual le des una oportunidad y hables con él o con ella.
Y cuando finalmente hablan, en cinco minutos sabes exactamente lo que vale.
Pero esto no siempre pasa. Y muchas personas pierden oportunidades por no saber cómo contar su experiencia.
Lo que estoy describiendo es un problema de comunicación.
El trabajo que hiciste no se hace solo. Tú tienes que aprender a contarlo en el idioma de las empresas que te interesan.
Lo que un reclutador hace en los primeros 30 segundos
Cuando un reclutador abre tu perfil por primera vez, no lo lee, sino que lo escanea. Busca tres cosas casi de manera inconsciente:
¿Qué hace esta persona?
¿A qué nivel lo hace?
¿Tiene lo que mi cliente está pidiendo?
Si esas tres preguntas no tienen respuesta en los primeros tres segundos de lectura, el perfil pierde. Eso no significa que el candidato no sea bueno, sino que el perfil no está cumpliendo su función.
Los errores más comunes que vemos
1. Títulos o cargos que no dicen nada
“Profesional en administración de empresas con experiencia en el área comercial” no le dice nada a nadie. ¿Eres Account Executive? ¿Sales Manager? ¿BDR? El título importa porque es la primera señal de nivel y función. Si no es específico, no está trabajando para ti.
2. Responsabilidades sin resultados
“Responsable de la gestión del equipo de ventas” no es un logro. “Lideré un equipo de 6 personas y crecimos el pipeline un 40% en dos trimestres” sí lo es. Lo que los reclutadores y hiring managers quieren saber es qué pasó gracias a tu trabajo.
3. Experiencia que no se traduce al mercado internacional
Si trabajaste en una empresa colombiana, argentina o mexicana muy conocida localmente pero sin reconocimiento internacional, tienes que ayudarle al lector a entender el contexto. ¿Qué tamaño tenía la empresa? ¿Cuántos clientes? ¿Cuánto revenue manejabas? Sin ese contexto, el lector no puede calibrar tu nivel.
4. LinkedIn desactualizado o diferente al CV
Esto es una red flag inmediata. Si tu LinkedIn dice una cosa y tu CV dice otra, el reclutador empieza a dudar. Antes de aplicar a cualquier trabajo, asegúrate de que los dos cuentan exactamente la misma historia, o al menos complementaria.
Cómo empezar a corregirlo
No necesitas reescribir todo de una vez. Empieza con esto:
Abre tu LinkedIn y lee tu headline como si fuera la primera vez. ¿Entiendes en cinco palabras qué haces y a qué nivel? Si no, cámbialo.
Elige tus dos o tres experiencias más recientes y verifica que cada una tenga al menos un logro con número, porcentaje o impacto concreto.
Pídele a alguien fuera de tu industria que lea tu perfil y te diga qué hace la persona que lo tiene. Si no puede responder claramente, tienes trabajo que hacer.
La regla de oro
Tu perfil es una historia. Cada línea debería estar ahí porque le dice algo útil a la persona que ofrece el rol que quieres.
Por ahora, te propongo que reflexionemos alrededor de esta pregunta:
¿Cuál crees que es la parte más débil de tu perfil ahora mismo?
Revisa nuevamente esta lectura, y empieza dando algunos pequeños pasos de los que te compartimos para avanzar.
La próxima semana en Lupa Academy: “Cómo construir tu LinkedIn para que un reclutador entienda en segundos quién eres y porqué eres un candidato fuerte” .
→ ¿Listo para dar el siguiente paso?

