El vacío en el estómago al recibir ese correo automatizado
Todos en algún momento lo hemos sentido. La emoción de ver un nuevo mensaje de esa empresa a la que te hace muchísima ilusión unirte, hasta… que te das cuenta de que es el típico mensaje genérico de: «¡Gracias por participar, sigue intentando!».
Creo que siempre es doloroso. Naturalmente, si has pasado por muchas fases del proceso (varias entrevistas, pruebas, referencias) e invertido una cantidad significativa de tiempo solo para recibir ese correo, el golpe es aún más duro.
Yo no solo soy reclutadora, también soy candidata. Lo he sido, siempre. Con eso en mente, diseño y ejecuto procesos de selección centrados en las personas, porque nada es más frustrante que el ghosting o la falta de información precisa sobre por qué no fuiste el elegido.
La realidad es que, muchas veces, los reclutadores también quisiéramos darte más detalles. Decirte exactamente qué palabras en la entrevista debilitaron tu perfil, qué parte de la prueba fallaste o qué dijeron tus referencias. Pero, desafortunadamente, las reglas de nuestras funciones corporativas no nos lo permiten, y aquí te explico el porqué.
La realidad de los números: El filtro del volumen
El detrás de escena de un proceso de selección puede ser una locura. Imagínate estar en una habitación rodeado de 200 a 400 personas, todas solicitando información específica de ti al mismo tiempo. Algo así se vería un proceso masivo si ocurriera de manera presencial.
Una sola oferta puede llegar a recibir más de 500 candidatos. Muchos de ellos no llegarán a manos del reclutador porque la prioridad del sistema es la velocidad; esto lo ha determinado el mercado corporativo, no las personas que reclutan.
Si un reclutador incluso decidirá hacerlo por su propia cuenta (que más adelante entenderás, porqué no puede hacerlo) se tardaría alrededor de unas 66 horas de trabajo continúo en esta tarea exclusivamente.
El verdadero freno: El miedo legal y el escudo corporativo
Ahora bien, el motivo real más común por el cual no podemos darte feedback es porque estamos impedidos por política corporativa y por ley.
Como explica el profesor de Wharton, Peter Cappelli, en su análisis sobre selección publicado en Harvard Business Review, las modernas técnicas de contratación están fuertemente diseñadas para la mitigar el riesgo de que las empresas sufran percances legales por mal entendidos de comunicación entre ellas y los postulantes.
Dar un motivo específico como:
«Buscábamos a alguien con un perfil más dinámico»
ó
«con mayor trayectoria reciente»
Abre la puerta a que el candidato interprete discriminación por edad (ageism), género o sesgo personal. Las áreas legales prefieren imponer la regla del “cero detalle”: una plantilla genérica e inatacable jurídicamente que actúa como un escudo corporativo absoluto.
El "sistema" automatizado (ATS) no es tu enemigo, pero tampoco tu amigo
Qué puedes interpretar (y qué no) de ese correo
Lo que SÍ significa: La vacante se cerró, el perfil no encajaba con un criterio específico actual o el proceso fue ultra competitivo.
Lo que NO significa: Que no vales como profesional o que hiciste un trabajo pésimo en la entrevista.
Hacia una búsqueda de empleo más sana
Todo el conocimiento que comparto, lo hago con el críterio de una reclutadora con años de experiencia, pero sobre todo, de una candidata con sueños, necesidades, emociones, una familia que sostener, entre muchas otras cosas. Por eso, quiero dejarte con el mensaje de que esta información no es para defender lo indefendible.
Vivimos en un mundo en el que suceden cosas muy contradictorias, pero nosotros decidimos que hacer y cómo actuar frente a muchas de estas injusticias estructurales.
Ahora que conoces esta información, por favor no lo tomes personal. No designes tu valor en el mensaje automatizado de una empresa entre un millón. Sólo tú puedes sostenerte y recordarte lo grande que eres en esos momentos.
Por el contrario, ahora que sabes esto, aprovecha para tu mismo pedir el feedback al reclutador, muchas veces su lado humano cederá e intentará decirte la mayor cantidad de información posible que pueda. Lo sé porque yo he dado ese feedback a mis candidatos. Y lo he pedido a muchos reclutadores que han tenido la gentileza de ampliar algunos detalles para que yo pueda evitar cometer ciertos errores en otros procesos.
La tarea para este fin de semana:
Crea la carpeta «On Hold»: En lugar de guardar los correos de rechazo en tu bandeja principal o borrarlos con rabia, muévelos a un folder separado sin reelerlos. Desconecta tu valor personal del resultado.
Aplica la Regla de las 48 horas: Si recibes un rechazo genérico de un proceso donde tuviste entrevista, no respondas con frustración al instante. Tómate el fin de semana y el lunes envía un mensaje corto de cierre profesional manteniendo la puerta abierta:
«Hola [Nombre], gracias por la actualización. Aunque me habría encantado sumarme al equipo, valoro mucho el tiempo en la entrevista. Me gustaría seguir en contacto por si surgen nuevas oportunidades en el futuro y apreciaría si hay algún detalle en especial que puedas compartirme para mejorar mi perfil durante mi búsqueda laboral!.»
Transforma ese rechazo automatizado en una red de contactos activa.
¡Buen fin de semana!
Con cariño y criterio,
Mayra
Reclutadora · Talento Excepcional by Lupa


