No todo rechazo significa que hiciste algo mal. Pero, sí te pueden dar pistas para prevenir que suceda de nuevo.
Desde el otro lado del proceso, te cuento cómo leer lo que el rechazo después de una entrevista realmente dice de ti.
Ser rechazado en un proceso de selección es durísimo. No importa cuántos hayas tenido antes, siempre duele un poco.
Y la reacción más común es una de dos:
Empiezas a dudar de todo, tu experiencia, tu inglés, tu perfil, tus decisiones.
Te convences de que fue mala suerte y sigues como si nada
Las dos reacciones tienen algo en común: ninguna te ayuda a mejorar.
Un rechazo que no entiendes es una oportunidad perdida dos veces. Una vez cuando no avanzaste, y otra cuando no aprendiste nada de eso.
¿Todos los rechazos son iguales?
No. Y esa es la primera cosa que te debe quedar muy clara.
Hay rechazos que no tienen nada que ver contigo. Te doy algunos de los ejemplos más comunes.
El cliente cambió el perfil de la búsqueda a mitad del proceso.
Promovieron a alguien interno.
Congelaron la búsqueda.
El presupuesto se ajustó.
Estas cosas pasan con más frecuencia de lo que imaginas, y cuando pasan, el rechazo no es una señal de nada sobre tu perfil.
Pero hay otros rechazos que sí dejan pistas. Y esos son los que vale la pena leer con cuidado.
¿Cómo saber si un rechazo tiene algo que enseñarte?
Hazte estas preguntas después de cada proceso que no avance:
¿Llegué bien preparado a la entrevista, había investigado la empresa, el rol, el contexto?
¿Pude explicar con claridad qué he hecho, a qué nivel, y por qué soy la persona correcta para este trabajo?
¿Mi inglés estuvo a la altura de lo que el rol pedía, o hubo momentos en los que perdí fluidez en puntos importantes?
¿El feedback que recibí (si lo hubo) mencionó algo específico?
Si la respuesta a alguna de estas es honestamente no, ahí está la pista.
El feedback que nadie pide
Una de las cosas que más me llama la atención es cuántos candidatos no piden feedback después de un rechazo. Sienten pena, o asumen que el reclutador no va a responder.
Muchas veces sí respondemos. Especialmente en las fases finales de los procesos.
Y cuando lo hacemos, la información que damos puede ahorrarte meses de seguir repitiendo el mismo error sin saberlo.
Si no avanzaste en un proceso, escríbele al reclutador. Algo tan simple como:
"Muchas gracias por la oportunidad. Entiendo que en esta ocasión el proceso no avanzó. Si tienes un momento, me sería muy útil saber si hay algo específico que pueda mejorar para futuras oportunidades."
No siempre habrá respuesta. Pero cuando la hay, vale la pena escucharla sin ponerse a la defensiva.
Lo que sí puedes controlar
No puedes controlar si el cliente cambió de opinión, si apareció un candidato interno, o si el proceso se congeló. Eso no es tuyo. No te des tan duro.
Pero sí puedes controlar cómo llegas a cada entrevista, cómo cuentas tu experiencia, cómo manejas las preguntas difíciles, y cómo te presentas en cada punto de contacto del proceso.
Un rechazo con una pregunta honesta sobre qué podrías haber hecho diferente es el primer paso para que el siguiente proceso salga mejor.
Para este fin de semana
Piensa en el último proceso en el que no avanzaste. ¿Hay algo que, siendo honesto contigo mismo, podrías haber hecho diferente? No para castigarte, sino para tenerlo claro para la próxima.
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Con cariño y criterio,
Mayra 💚
Reclutadora · Talento Excepcional by Lupa

